El Gobierno Municipal, encabezado por Isaac Montoya Márquez, intervino la Segunda Cerrada de Santa Úrsula en San Lorenzo Totolinga, como parte del programa Huellas de la Transformación.
Este espacio, escenario de un indignante acto de maltrato animal contra el perro comunitario “Lobito”, ahora será conocido como el Callejón del Lobito, símbolo de empatía y justicia.
La rehabilitación incluyó pavimentación, iluminación, limpieza y un mural conmemorativo, además de la colocación de 18 luminarias, 26 toneladas de asfalto y trabajos de balizamiento y recolección de residuos.
El alcalde destacó que este hecho busca generar conciencia sobre los derechos de los seres sintientes y promover la convivencia vecinal.
Con la participación de vecinos, autoridades auxiliares y organizaciones de protección animal, la transformación del espacio honra la vida de “Lobito” y marca un precedente en la recuperación de espacios públicos con sentido social.





